lunes, 20 de abril de 2009

Relación social general

* Coyunturas y conjeturas
* Reproducción del papelón
* Contacto con tacto: decálogo del diálogo

3 comentarios:

Timoteo dijo...

Coyunturas y conjeturas
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Dentro de la relación social en visión global, se intentan aquí reflejar, en esquema, algunas posturas comunes o útiles temas de sentido más bien general.

La traición del palabrón:

La palabra es macabra fuente de malentendidos de la gente. La palabra puede ser de plata, el silencio es de oro. El humano es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Palabra que se escapó, escapada se quedó.

Oír, ver y callar, para con nadie tropezar. El buen saber es callar hasta el tiempo de hablar. Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.

Mucho hablar y poco decir, sin dudar, juntos suelen ir. Obras vea yo; palabras, no. Quien mucho se afana en charlar, acaso algo tendrá que ocultar. Cuando los hechos y obras yo observo, palabras y promesas por suelos.

La discusión por afición:

Cuando hablas alto, hablas a los vecinos; cuando hablas bajo, hablas conmigo.

¿Vale la pena y aflicción, una eterna discusión? Si no hay buena intención, decididamente no. Si uno no quiere, dos no se zahieren.

El mejor modo de combatir a quien de moda tiene discutir, está en ni media boca abrir. Desamargarse cuesta siempre más que no alterarse con facilidad.

A un ciego empedernido, mal se muestra el camino. Al gran terco dale migas, pero no le contradigas.

La versión del "filmón":

A una persona, sólo se la conoce por ella misma. A un "Cuento", sólo se lo conoce leyéndolo, jamás contándotelo los demás. La historia de mi vida es mi agenda y, la de película, pura leyenda.

Ande yo correcto y ríase el "circunspecto". Una película genial y un hecho real se parecen en que, en general, de denominador común carecen. Un historial, en versión teatral o cinematográfica, y la realidad misma son tan distintas como la perplejidad y la paraplejía, como la noche y el día. Con las glorias se hacen las memorias.

La lección del reventón:

Si os hacéis ovejas os comerán los lobos. En el país de los lobos hay que aullar como todos.

Se tiene que llegar a parar los pies para que te respeten como debe ser. Conviene enseñar los dientes antes de que te revienten. Más vale ponerse una vez colorado (de modo limitado) que ciento amarillo pajizo (como una teja o ladrillo).

Tanto ulcera la rabia como la ira, pero más la contenida. A veces te levantan tanto la piel, que te hacen tan sensible como cruel.

La opinión del montón:

Lo que tú hagas o des a los demás, a tu forma e intención, los demás se la tomarán a la suya. Cada persona traduce las cosas a "su" manera (porque cada uno es producto o resultado de todas sus circunstancias) y bastantes tienen un modo muy particular de interpretar.

La ambición a mogollón:

Más brilla el humo de tierra que el fuego de la ajena. A cada uno, lo suyo le parece lo mejor del mundo. Cuando la ilusión es tanta, se cree que como lo propio, nada.

Cada cual, en su corral, quiere ser general. Mientras al ajeno se atiende, a lo propio se atiene. Vive cada individuo para su caso; y para su vecino, de paso.

La conclusión del colofón:

Cuanto más alto está el humano, más fácilmente cae en el barro; cuanto más arriba, más se humilla.

No te hinches y no desinflarás ni vacilarás.

Timoteo dijo...

Reproducción del "papelón"
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Desde el punto de vista de la relación social en visión global, no es infrecuente que tengan lugar tejemanejes como el que se pone sobre el tapete.

¿A quién, alguna vez y por ventura, no le tocó la siguiente coyuntura?

Un individuo "conspicuo" (como tantos de ésos que confunden los buenos con los "tontos" para ellos) te gasta una faena bajera, y el luengo jeta, sin pestañear un ápice, se muda luego velozmente de careta y de disfraz... Y te deja alucinado y con babeja. En menos que canta un gallo, pasa de lobo a bobo u oveja.

Es evidentemente creíble el arrepentimiento cierto en los humanos, pero cabe pensar que resulta asimismo posible el "miento" en el arrepentir.

El que hace un cesto, hace ciento.

Las personas se valoran por su CAPACIDAD para realizar actos. Si alguien, en un momento dado, es CAPAZ de efectuar un acto determinado (bueno o malo) siempre será CAPAZ de repetirlo (aunque, a renglón seguido, no lo parezca).

Quien se atreve a hacer ciertos papeles, siempre será papelero (con los papeles en la mano), dispuesto a reiterarlos el primero, aunque enseguida esconda el rabo, astuta y disimuladamente.

Cieno, estiércol... ¡y rostro de cemento!

¿"Papeleros" al basurero? ¡Embusteros y retorcimientos! ¡Ojo avizor y gran atención al loco zorro y al camaleón!

Timoteo dijo...

Contacto con tacto: decálogo del DIÁLOGO
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Hace ya unos años leí un interesante artículo del admirable y admirado Dr. Juan Zarco de Gea, catedrático, que recogía una serie sucinta de claves o prácticas pautas a manejar en debates, y dispuestas a manera de decálogo psicotécnico del DIÁLOGO.

Lo hallé tan útil (para los tiempos y los modos y modales que corren y diatribas que saltan) que lo conservé.

Helo aquí, un tanto modificado (únicamente y más bien en la forma):

* Procura siempre tiempo suficiente.

* Al otro conoce, a trote y moche (sólo conoce quien ama; mejor ama quien comprende).

* Prepara el amistoso y favorable clina (válido, decirlo es ocioso, en la relación de la familia).

* Escucha, embucha. Resulta absurdo y zahiriente intervenir atajando bruscamente, sin terminar de saber lo que el hablante acabará de decir (toda interrupción en la conversación es como una puñalada a traición).

* Ten fe, cree (¿oír a todos, creer a pocos?).

* Sé el primero en ser sincero.

* Tu error acepta y lo que el otro acierta.

* Respeta y reconoce categoría, sea quien sea su señoría.

* Argumenta con solidez y diafanidad. Plantea sin pesadez ni agresividad.

* No abuses de tu experiencia, ni de tu autoridad o prebenda.

Es ya hora de prestarnos atención con corrección, de mejor entender y entenderse.

La gente se entiende hablando con tacto.