Pensar, hacer y conseguir: ejemplos de las tres conjugaciones, de muy obvia importancia, pero no del todo regulares...
Pensar:
Pensar, de modo atinado, es hacerlo por el trayecto correcto y adecuado. ¿Piensa mal y acertarás? Piensa mal y retorcerás.
De cualquier forma, el hambre (la necesidad) es el principio u horma de la inteligencia.
Obrar:
Hacer con sosiego, aportando orden y tacto también. Y con alegría e, incluso, placer.
El entusiasmo convierte en fácil lo difícil y arduo. Con estusiasmo se pasa el pasmo. Carga que agrada no es pesada.
Con tranquilidadd y sin pasión, se piensa más y se actúa mejor. La intranquilidad es calamidad. La emoción en torrente ahoga la mente y agarrota la acción.
Para no darte de narices, nunca te precipites. Si obras con calma, lo ganas mañana.
Me dice la experiencia que me ha de sobrar paciencia. La paciencia cosecha la paz; y la precipitación, el pesar.
Más hace el que quiere que el que puede. Quien algo quiere, algo le cuesta. Y cuesta menos hacer que deshacer.
Lo más difícil del caminar es echar a andar.
En una senda, más adelanta el que no anda que quien por otra vuela.
Más vale paso que dure que carrera que canse. Se anda más deprisa yendo despacio que tropezando.
Para llegar lejos hay que ir recorriendo lo de cerca.
Más vale poco y bien, que mucho y mal; pero, si mucho y bien, sensacional.
El rodeo más largo es, a menudo, el camino más corto.
Lograr:
Sin atención y constancia, no hay progresión ni ganancia. Para llegar a ser, es preciso no hacer lo que apetece sino lo que conviene.
La mejor manera de ir adelantando, y evitando contratiempos, es hacer en cada momento lo que se tenga que estar haciendo y, mientras tanto, en ello pensando.
Con el tiempo y la esperanza, todo se alcanza.
Para seguir adelante, es preciso no enredarse en las zarzas del camino. Ir hacia delante o hacia atrás, de ti dependerá.
Situaciones y tácticas de comportamiento que resultan prácticas en muchas ocasiones, si las miramos con detenimiento y si las hacemos o afrontamos con ganas, gracia y calma.
Con ganas:
Si te has de programar, haz cada cosa a su tiempo y de cuerpo entero, si quieres aprovechar.
Ocasión llegada, no se te vaya
Cada uno, en su elemento, halla su mejor asiento.
Quien se afana, algo trama.
No todo lo costoso es valioso.
A mal tiempo, buena cara y buen aspecto es cosa rara.
Obras vea yo, palabras no.
Si hoy no es cuerdo el loco, mañana tampoco.
Si todos tuviéramos los mismos gustos, las concurrencias serían de susto.
Tomar conviene la vida como viene.
Es de humanos tener enredos y errores, pero es de responsables que haya los menos y menores.
Con gracia:
Sin interés, nada que hacer.
A más años, más tacto. Cual el tiempo, tal el tiento.
Poner el cascabel al gato no lo puede hacer un novato.
El humano es el único animal que tropieza dos veces en el mismo canto.
Quien mucho ama el peligro, pronto encuentra el olvido.
Pies que por todas partes andan, alguna vez se desmandan.
Obra de mal cimiento es derribada por el viento.
Por puerta abierta, ladrones no entran.
Por la fachada se vende la casa.
Cada cual se apaña según su maña.
¿Mucho y bien, no hay quién? Haz dos cosas a la vez y ninguna saldrá bien.
Cuchillo malo, más corta en dedo que en palo.
Pronto lo desprecié, presto lo precisé.
Halla albarda, quien la guarda.
En el medio está el remedio.
Para ir bien y en línea recta, gran decisión y buena regla.
Con orden y medida, se pasa bien la vida.
Obrar con esmero no cuesta dinero.
Una vez al año, con apaño, no hace daño.
Con calma:
Cosa hecha deprisa, cosa de risa. Normalmente, el correr no va bien a la gente. Cuanto más deprisa, más caídas; cuanto más despacio, más aguanto. Poquito a poquito, su nido el pajarito. Pronto y bien, rara vez a la vez. El orden y la prisa no van juntos a misa.
Por desgracia... antes salen (se escuchan y arrugan) las voces que las razones.
Cuando voy al encuentro de obras y hechos, veo que van las palabras al agua o a tierra; y las promesas, al viento.
2 comentarios:
Obrar y lograr
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Pensar, hacer y conseguir: ejemplos de las tres conjugaciones, de muy obvia importancia, pero no del todo regulares...
Pensar:
Pensar, de modo atinado, es hacerlo por el trayecto correcto y adecuado. ¿Piensa mal y acertarás? Piensa mal y retorcerás.
De cualquier forma, el hambre (la necesidad) es el principio u horma de la inteligencia.
Obrar:
Hacer con sosiego, aportando orden y tacto también. Y con alegría e, incluso, placer.
El entusiasmo convierte en fácil lo difícil y arduo. Con estusiasmo se pasa el pasmo. Carga que agrada no es pesada.
Con tranquilidadd y sin pasión, se piensa más y se actúa mejor. La intranquilidad es calamidad. La emoción en torrente ahoga la mente y agarrota la acción.
Para no darte de narices, nunca te precipites. Si obras con calma, lo ganas mañana.
Me dice la experiencia que me ha de sobrar paciencia. La paciencia cosecha la paz; y la precipitación, el pesar.
Más hace el que quiere que el que puede. Quien algo quiere, algo le cuesta. Y cuesta menos hacer que deshacer.
Lo más difícil del caminar es echar a andar.
En una senda, más adelanta el que no anda que quien por otra vuela.
Más vale paso que dure que carrera que canse. Se anda más deprisa yendo despacio que tropezando.
Para llegar lejos hay que ir recorriendo lo de cerca.
Más vale poco y bien, que mucho y mal; pero, si mucho y bien, sensacional.
El rodeo más largo es, a menudo, el camino más corto.
Lograr:
Sin atención y constancia, no hay progresión ni ganancia. Para llegar a ser, es preciso no hacer lo que apetece sino lo que conviene.
La mejor manera de ir adelantando, y evitando contratiempos, es hacer en cada momento lo que se tenga que estar haciendo y, mientras tanto, en ello pensando.
Con el tiempo y la esperanza, todo se alcanza.
Para seguir adelante, es preciso no enredarse en las zarzas del camino. Ir hacia delante o hacia atrás, de ti dependerá.
Quien bien la sigue, la consigue.
Conductas y resultas
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Situaciones y tácticas de comportamiento que resultan prácticas en muchas ocasiones, si las miramos con detenimiento y si las hacemos o afrontamos con ganas, gracia y calma.
Con ganas:
Si te has de programar, haz cada cosa a su tiempo y de cuerpo entero, si quieres aprovechar.
Ocasión llegada, no se te vaya
Cada uno, en su elemento, halla su mejor asiento.
Quien se afana, algo trama.
No todo lo costoso es valioso.
A mal tiempo, buena cara y buen aspecto es cosa rara.
Obras vea yo, palabras no.
Si hoy no es cuerdo el loco, mañana tampoco.
Si todos tuviéramos los mismos gustos, las concurrencias serían de susto.
Tomar conviene la vida como viene.
Es de humanos tener enredos y errores, pero es de responsables que haya los menos y menores.
Con gracia:
Sin interés, nada que hacer.
A más años, más tacto. Cual el tiempo, tal el tiento.
Poner el cascabel al gato no lo puede hacer un novato.
El humano es el único animal que tropieza dos veces en el mismo canto.
Quien mucho ama el peligro, pronto encuentra el olvido.
Pies que por todas partes andan, alguna vez se desmandan.
Obra de mal cimiento es derribada por el viento.
Por puerta abierta, ladrones no entran.
Por la fachada se vende la casa.
Cada cual se apaña según su maña.
¿Mucho y bien, no hay quién? Haz dos cosas a la vez y ninguna saldrá bien.
Cuchillo malo, más corta en dedo que en palo.
Pronto lo desprecié, presto lo precisé.
Halla albarda, quien la guarda.
En el medio está el remedio.
Para ir bien y en línea recta, gran decisión y buena regla.
Con orden y medida, se pasa bien la vida.
Obrar con esmero no cuesta dinero.
Una vez al año, con apaño, no hace daño.
Con calma:
Cosa hecha deprisa, cosa de risa. Normalmente, el correr no va bien a la gente. Cuanto más deprisa, más caídas; cuanto más despacio, más aguanto. Poquito a poquito, su nido el pajarito. Pronto y bien, rara vez a la vez. El orden y la prisa no van juntos a misa.
Por desgracia... antes salen (se escuchan y arrugan) las voces que las razones.
Cuando voy al encuentro de obras y hechos, veo que van las palabras al agua o a tierra; y las promesas, al viento.
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